Carta abierta a la Intendenta electa, por el periodista Jaime Clara


Carta abierta a la Intendenta electa de San José, Ana Bentaberri.

Estimada Ana:

Me tomo el atrevimiento de escribir unas líneas en estos momentos, en que Ud., ya como futura jefa comunal, está diseñando su gestión, armando su equipo de trabajo y los primeros actos de gobierno departamental. Evidentemente el tema por el cual me dirijo a Ud. no está en la agenda de su administración, como no lo estuvo en la actual, ni en las pasadas. Es un tema que no importa. Pero desde hace tiempo, debo confesarle que me obsesiona. Y siento que, con un gesto, una firma, una decisión, se podría reparar un error histórico y un papelón diplomático en el que incurrieron las autoridades de San José, vaya a saber por capricho de quien. Este dato no es difícil de rastrear, pero poco importa ahora, hay que mirar para adelante.

El asunto en cuestión tiene que ver con la calle Ciudad de Astorga. Creo que con Ud. somos de la misma generación y, recordará que la hoy calle Batlle y Ordóñez, tenía el nombre de la ciudad española, que da origen, nada menos que a nuestro gentilicio de maragatos. Astorga, en la provincia de León, es la capital de la Maragatería en España. Hay maragatos en tres lugares del mundo: obviamente en Astorga, en San José de Mayo y en el sur argentino, porque hacia allí continuaron quienes pasaron por la Banda Oriental. Por aquí, quedó la familia de Don Benito Pérez, en el grupo de fundadores de nuestra ciudad, en 1783.

Las dos ciudades, Astorga y San José de Mayo, son ciudades hermanas, porque nos une la maragatería. La hermandad, se evidenciaba, entre otras acciones, con la designación de una calle con el nombre de la otra ciudad, acuerdo que data de comienzos de la década de 1920. Así que nuestros abuelos, padres y nosotros mismos, crecimos en una ciudad que tenía una calle con el nombre de Ciudad de Astorga y los maragatos españoles, con una calle San José de Mayo. Sin embargo, en la dictadura, en un toma y daca de política menor entre dirigentes locales, el cambio del nombre de algunas calles terminó borrando del mapa, a la calle Ciudad de Astorga, sustituyéndola por Batlle y Ordóñez. Un papelón y una vergüenza diplomática que a nadie importó.

Con los años y algunas protestas en medios locales, un intendente se disculpó y me informó que como compensación se había bautizado a una plaza con el nombre “Ciudad de Astorga”. Convengamos que esa plaza, no es lo mismo que la calle en pleno centro de la ciudad, siendo además una plaza que la gente conoce como Plaza de colores. Hace poco tiempo, un edil, me informó que se intentó también enmendar el error con una placa en la fachada lateral del Club San José, informando que esa calle se llamó de otra manera. Una placa que puso una asociación civil, no un organismo oficial. Es decir, todos reconocen la macana, pero nadie hace lo que corresponde, que es revertir un error cometido en la intendencia de la dictadura.

El año pasado, estuve en Astorga. Como buen maragato que me siento, era un imperioso anhelo que tuve durante toda mi vida. Lo cumplí. Y allí está, la calle San José de Mayo, respetando y honrando la hermandad entre ambas ciudades.

Escribo estas líneas para que reflexione sobre lo importante que sería el gesto y la acción de enmendar el error. Perfectamente, por lo menos una de las dos calles Batlle y Ordóñez -porque la plaza Treinta y tres la corta al medio- debería volver a su nombre original. Sólo hay que tener voluntad, cosa que no tuvieron ni los jefes comunales que la antecedieron ni los ediles de las anteriores legislaturas departamentales. Sería bueno también, que se procurara, cuando pase toda esta locura de la pandemia, generar acciones que fortalezcan los vínculos con Astorga. Para ello cuenta con mi apoyo.

Agradeciendo su atención y confiando en su sensibilidad, aprovecho la oportunidad para felicitarla por el triunfo electoral y deseándole una buena gestión.

Jaime Clara

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