«Coco» Conde: «tengo el recuerdo de jugar en selección en el corazón»


Esteban «Coco» Conde se encuentra actualmente en condición de libre tras su último pasaje por Atenas de San Carlos, a la espera de vincularse a una institución tuvo tiempo de charlar con 2 de Punta. El arquero surgido en Rentistas y que además vistió las camisetas de Danubio y Nacional, jugó en Chile por la Universidad de Chile y en Argentina por Atlético Rafaela y Banfield. Estos son algunos de los párrafos que dejó en la mañana de Otra Cabeza:

Tras nacer futbolísticamente en su pueblo natal, donde llegó a jugar en la primera división de Nacional, apareció la chance del fútbol capitalino: «Robert Carmona me hizo el contacto para venir a la tercera de Rentistas, estuve como seis meses a prueba, no me podían fichar por lo económico. Con otros chicos del interior vivíamos en la sede, de mi pueblo a Rentistas ya era un cambio radical. Me metieron tanto miedo cuando salí de Young que en Montevideo casi solo salía para ir a entrenar. Estaba jugando en cuarta y atajando muy bien, el club en primera estaba en la B y yo era el suplente, después de los primeros partidos me mandaron para adentro. Al año siguiente me afirmé más y ascendimos con Julio Balerio, me puso de capitán pienso para darme confianza. En el debut ganamos 4 a 0, casi no me llegaron pero el cagaso siempre está. Me puse muy contento con el título reciente del apertura, tengo una relación de amistad con el gerente Daniel Domínguez, me dio una mano muy grande en los momentos complicados del inicio, además Cappuccio es mi profe en el curso de entrenador».

Su segundo club profesional, donde obtuvo su primer titulo de campeón uruguayo, fue el franjeado de la curva de maroñas: «No tengo más que palabras de agradecimiento para Danubio, le tengo cariño, fue realmente doloroso lo que pasó del descenso. No es por lo que pasó en este último tiempo, es por lo que pasó de mucho tiempo a esta parte que se vienen haciendo las cosas de determinada manera para llegar a esto. Nada es porque sí en la vida y tampoco en el fútbol. Danubio merece otro presente por ser un modelo en formación de juveniles, exportación de jugadores y porque apuesta a lo grande. No arranqué ahí pero quiero al Club, duele llegar a este punto, es una institución espectacular. Le dio proyección a mi carrera pasar por ahí, lograr un campeonato uruguayo con un plantel que está marcado a fuego en mi corazón, fue un título merecido e inolvidable».

Nacional es el club del que es hincha de niño, y la oportunidad de vestir sus colores llegó: «Cuando era chico yo quería ser Jorge Seré, toda mi familia es de Nacional. Siempre pensaba en cumplir ese sueño, me había ido a probar de chico y no quedé. Estaba en Rafael, había venido mi hermano Hugo de visita, cuando me avisaron que se concretó el pase nos abrazamos y nos pusimos a llorar los dos. Me cambió la vida en ese momento, la repercusión de todo Young conmigo y toda mi familia fue increíble. Cuando estaba de visita hablaba minutos con mis padres porque estaba siempre llegando gente a saludar. Eso es lo que genera el escudo y no uno, te cambia la vida, ya no pasás más desapercibido, les impacta mucho a los tuyos cuando te va bien y cuando te va mal».

Y un día llegó la citación a la selección mayor… «El día del cumpleaños de mi señora en 2017 debuté en la selección, tengo el recuerdo en el corazón que es lo más lindo, lo que queda pegado al cuerpo es mejor que las fotos en un sentir personal. De eso se trata, de emocionarse con esas cosas, ni me esperaba ser convocado. Fue tremendo, parecía un gurí chico, eso está comprobado te puede pasar a cualquier edad. Ahí te hacen sentir uno más, entrás al Complejo Celeste y es respeto puro, todos tiran para el mismo lado, es un ambiente hermoso. Hay una magia especial, tiene que ver con el tiempo y la energía que se fue creando, con los valores que ahí se manejan. Eso es lo que hay que intentar mantener, es un ambiente propicio para que te vaya bien y se tiene que saber más allá de los resultados».

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