¿El peor año de todos? para la ciencia hubo otro más negativo que el 2020


En base a la portada de la revista Time, Clarín publicaba recientemente un artículo donde la ciencia señala que el 2020 no es el peor año para la humanidad.

La portada de la prestigiosa revista Time resulta impactante. «El peor año de todos», se puede leer en letras negras sobre un fondo completamente blanco. Un poco arriba del texto, un número tachado con una cruz roja: es el 2020. La referencia, por supuesto, es para lo que viene sucediendo en los últimos meses alrededor del mundo. La pandemia del coronavirus ocasionó millones de muertes a nivel global, como así también importantísimos problemas económicos en todos los países. Ahora bien:¿cuánta certeza hay en esa afirmación inicial de Time? ¿Este año es, de hecho, el peor de toda la historia? Lo cierto es que la ciencia tiene una opinión un tanto diferente.

Cuál fue el peor año de la historia, según la ciencia
El historiador y arqueólogo Michael McCormick es quien tiene la respuesta. Según él, 536 fue «el peor año para estar vivo». Y lo fundamentó en una charla con la revista Science. ¿Qué sucedió en ese momento? Las crónicas que sobrevivieron al paso del tiempo indican que en aquel entonces una misteriosa niebla se había posado sobre gran parte de Europa, Medio Oriente y Asia. «El sol emitió su luz sin brillo, como la luna, durante todo el año», describió el historiador bizantino Procopio.
En total, fueron aproximadamente 18 meses en los que la luz del sol desapareció completamente. Se estima que el verano de 536 tuvo una temperatura que osciló entre solo 1,5 y 2,5 grados centígrados, lo que dio inicio a la década más fría de los últimos 2.300 años. Otros datos ayudan a entender el panorama de aquellos días: se registraron nevadas sobre China y este gélido clima afectó a las principales cosechas del mundo, a tal punto que la hambruna se volvió moneda corriente en la mayoría de las civilizaciones. Pero eso no fue todo: como si fuera poco, los años siguientes fueron terribles. En 541, la peste bubónica azotó el puerto romano de Pelusium, en Egipto. Según detalló McCormick, esta plaga se extendió rápidamente y acabó con entre un tercio y la mitad de la población del Imperio Romano de Oriente, acelerando así su colapso.

El origen de la misteriosa niebla
Durante siglos el misterio estaba presente: ¿qué fue lo que produjo aquella niebla que transformó el día de la noche? Finalmente, en 2018, llegó la explicación gracias a un análisis ultrapreciso de un glaciar, realizado por McCormick y el glaciólogo Paul Mayewski. Según Antiquity, el estudio reveló que a principios de 536 hubo una erupción volcánica cataclísmica en Islandia, que arrojó cenizas (junto con azufre, bismuto y otras sustancias) a través del hemisferio norte. Esto formó una capa que reflejó la luz del sol de regreso al espacio, enfriando todo el planeta.

Luego, en 540 y 547, hubo otras dos erupciones masivas, que -sumadas a la peste- hundieron a Europa «en un estancamiento económico que duró hasta 640», según la publicación. Sorprendentemente, toda esta información quedó grabada en el hielo y fue estudiada por el equipo, que utilizó un sorprendente método de ultra alta resolución en el que un láser talla astillas de hielo de 120 micrones (un micrón es una milésima parte de un milímetro) luego de perforar más de 70 metros en el suelo helado. El glaciar que entregó toda esta información se encuentra en los Alpes suizos, cerca de la frontera con Italia: se trata del Colle Gnifetti, que en sus entrañas sepulta más de 2.000 años de lluvia radiactiva de volcanes, tormentas y contaminación humana.

«Esto nos da un nuevo tipo de registro para comprender la concatenación de causas humanas y naturales que llevaron a la caída del Imperio Romano y los primeros indicios de una nueva economía medieval», aseguró el historiador Kyle Harper a Science.


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