La clave del proceso: «se logró convencimiento en los futbolistas»


Como futbolista tuvo una interesante carrera con pasaje por varios equipos uruguayos, y momentos en el exterior en Chile, Ecuador y Perú. Su nombre está ligado ya en su condición de entrenador por ser mano derecha del «Maestro» Tabárez en el combinado mayor de Uruguay, Mario Rebollo charló de todo con 2 de Punta en la plataforma Otra Cabeza.

El colaborador técnico actual del combinado mayor celeste recordó el momento en el que se integró al grupo de trabajo: «El Maestro fue mi entrenador en 1985, yo venía en Wanderers de debutar el año anterior en primera con don Raúl Bentancur contra el Danubio justamente de Tabárez, al año siguiente el se hace cargo de Wanderers y yo arranqué a jugar con más continuidad como titular. El día que me llamó para invitarme a acompañarlo en la selección yo estaba en La Plata, había ido de visita a lo de mi compadre topo Sanguinetti. Fue el verano del 2006, venía de estar sin trabajo, lo último había sido con Ostolaza en Nacional en 2004, fue un regalito bastante importante. Fue algo inimaginable como tampoco pensábamos en seguir hoy en la selección, la verdad que no. Los lunes charlamos un buen rato con el cuerpo técnico de los partidos que vimos el fin de semana. Es bravo sorprender al maestro con un jugador que pensás describiste, le vas con el nombre y el ya sabe todo sobre el».

Convencer al jugador es clave: «Tabárez estaba muy convencido de lo que quería desde el primer día, más que nada con el compromiso que quería de los futbolistas que vinieran a la selección, eso para el era innegociable. Logró convencimiento sobre los futbolistas y que ellos se alinearan a esa propuesta, es lo más importante que tiene que tener un entrenador, lograr convencer al futbolista en lo deportivo y en temas de la convivencia. Si el jugador no te cree, es difícil que te dé bolilla. Así se fue haciendo el camino, eso hoy ya no es ni necesario hablarlo, se produce el efecto contagio entre los futbolistas».

La enorme cantidad de años en el puesto le permiten haber visto gran cantidad de jugadores pasar por el Complejo Uruguay Celeste: «Hay un montón de futbolistas en la selección mayor que los conocemos desde que tenían 14 años, muchos otros que no llegaron a jugar en primera, nos pasa de encontrarnos y recordar esos momentos, hasta algunos que ya ni juegan al fútbol. Ya con la sub 15 cuando el Maestro les da la bienvenida ese es uno de los temas, los entrenadores también lo charlan, no todos pueden llegar a la mayor. Nos importa mucho la formación integral, están en un proceso de crecimiento y no todos maduran en el mismo momento. Cuando recién comenzó el proceso en una juvenil había once jugadores de Danubio, solo cuatro llegaron a primera y a la selección mayor ninguno. En estos años aprendí a no dar un juicio definitivo a los catorce o quince años del chico, la estabilidad en la mayoría se da a los diecisiete, dieciocho o diecinueve».

Mario tuvo tiempo para recordar sus tiempos de futbolista: «A los veinte años era un poco más rápido que al final de mi carrera en Rentistas, fui volante en cuarta, ya en tercera zaguero y daba una mano como lateral que fue el puesto de mi debut. Era otro fútbol, otros campos de juego, otros lugares de entrenamiento. Los grandes venían de los títulos de América y del mundo, agarré más adelante el 87 y 88 de Peñarol y Nacional, grandes futbolistas. Estoy muy contento con la carrera que hice como futbolista, me permitió jugar en la selección que es lo que uno más quiere, no me puedo quejar. Jugué en una época muy buena de Colo Colo, fue linda la experiencia en el Cuenca de Ecuador aunque no tanto en lo deportivo, en Perú fue más tiempo y me trataron muy bien. Siempre es grato con los años recordar esos tiempos. Volví varias veces a esos lugares en estos años en el cuerpo técnico de la selección y siempre alguien te hacer recordar».

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