Leonardo Ramos: «Danubio es mi club y contra eso no puedo»


El ex jugador y hoy entrenador de Danubio Leonardo Ramos charló en 2 de Punta sobre su trabajo actual, momentos de su historia en la profesión, y un análisis de la situación general del país y su influencia en el deporte profesional.

«Cuando estábamos en Ecuador y me llamó Danubio no le pude decir que no al Club, es como dice la canción de la hinchada, es un sentimiento que no se puede explicar y se lleva adentro, es mi Club y contra eso no puedo. Me correspondía venir como hincha, mi corazón es de Danubio. Cuando se dio el descenso esa imagen mía solo en la Tribuna es porque quería estar así y acompañado por mi viejo, mire hacia el cielo y le pedí perdón porque me tocó comerme este garrón, le pedí disculpas y le dije que estaría en Primera nuevamente. Las que se escapan del barco cuando se está hundiendo son las ratas, es la realidad, era imposible pensar la chance de no seguir, el corazón y sentimiento valen más que cualquier cosa. En la calle la gente de Danubio nos trata muy bien por seguir, gente de otros Clubes también nos alienta y eso te marca como persona».

«El vestuario es muy importante, hoy hay que dar las charlas al aire libre, con lluvia, frío, calor, sol, se transforma en otra cosa el fútbol. Para el jugador de fútbol el vestuario es fundamental, hoy se hacen masajes al aire libre. Hoy alguien tiene un problema y nadie se da cuenta. En el vestuario se hablan de cosas personales del jugador, problemas que se intentan arreglar, bromas como pasaba en los vestuarios de mi época y hoy continúan. También afecta en el juego, se conocen menos, no tienen mucho vínculo, hoy no saben que le pasa al otro, no saben si tiene hijos o cualquier cosa, muchas veces un jugador le cuenta cosas a un compañero que no habla con su familia, es así. El vestuario te enseña un montón de cosas. Las bromas son boludeces pero hacen a la vida diaria del futbolista».

«Es un desastre no tener a la gente en la tribuna, una lastima. Vamos a perder una generación importante de futbolistas por la pandemia. Los chicos no pueden hacer muchas cosas que hacen normalmente. No le veo un fin rápido a esta porquería del Covid. Lo vivo en el fútbol y lo vivo con mis hijos, hay cosas que se están perdiendo que no las van a recuperar más, hablo de la franja de 15 a 20 años, no tienen el poder de divertirse y eso no está bueno. Están como zombis con las clases por zoom y todo en la computadora. No estoy de acuerdo con algunas medidas y no las entiendo cómo por ejemplo poder y a un restaurante o un bar, subir a un ómnibus y no ir a las aulas del Colegio. Es lo que más lastima me da de esta porquería y esta mierda».

«La B es una divisional muy dura, ya me había tocado como Técnico cuando ascendimos con Progreso, aprendí que es importante sumar puntos en la primera rueda pero lo que define es la segunda. En la segunda rueda se ven Equipos mejores armados porque podés traer gente, muchos nos vamos a reforzar, eso va a pasar con nosotros y otros más. Nos va a costar el doble que a cualquiera. Es distinto, se juega en un lugar que no es fútbol, es otro deporte, la pelota parece que la tienen a un metro y se les va. También tiene consecuencia en el físico de los jugadores, tendones, rodillas, dolores, articulaciones. Nos tenemos que acostumbrar a la velocidad de la pelota, el piso no es lo mismo. Cuando fuimos a todas las canchas en la B con Progreso era otra cosa, cosas normales de la categoría, pasto alto y canchas malas».

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