Lucas Torreira: «Siempre admiré a los jugadores de la selección y hoy estoy ahí»


Lucas Torreira, volante central de la selección de Uruguay y actualmente en Atlético Madrid, viajó muy joven a Italia para enrolarse al club Pescara y explotó jugando para la Sampdoria. De allí voló a Londres para ser parte de un gigante como es Arsenal, y actualmente es parte de la plantilla lider de la Liga Española. En la mañana de lunes charló en 2 de Punta y estas son algunas de sus palabras:

Nacido en Fray Bentos, vinculado sentimentalmente al Club 18 de Julio, la charla se inició hablando del azulgrana: «Recuerdo de chico armar toda la previa en los partidos de 18 de Julio, juntarnos en la sede con el bombo y el redoblante, comprar las bombas, salir a pedir diarios y revistas viejas para hacer papel picado la noche anterior. Esas cosas fueron parte de mi infancia, es mucho el amor hacia un club que me dio mucho, estar atrás del tejido alentando con la hinchada era increíble. Jugué ahí desde los tres años a los diecisiete, el club está a dos cuadras de casa, cuando mis padres nos echaban de casa por inquietos íbamos para el club. Veo o escucho todos los partidos mientras pueda, si no veo en directo y me levanto al baño de madrugada trato de no agarrar el celular para no saber nada y verlo al otro día en diferido».

Su pasaje a Montevideo fue para jugar en menores de Wanderers: «Siempre agradezco el año que jugué en quinta de Montevideo Wanderers, la pasé muy bien. Vivía con mi hermana en el barrio Cordón, mis padres mandaban comida, frutas y esas cosas. Nos daban en el club 1500 pesos de viáticos, era dios con esa plata, la primera vez que cobré fui a los techitos verdes y me compré un canguro con la bandera del Reino Unido que siempre veía y me gustaba, soñaba con ese buzo, pasaba todos los días y me castigaba a mi mismo con ropa que me encantaba y no podía comprar. Después caminé por 18 y compré un microondas para mi madre o mi abuela, me di ese lujo, también ayudaba a mi hermana con esa plata. Comía en el club y no le tenía que generar tanto gasto a ella. El primer contrato pasó de los viáticos de 1500 a unos 11.000 por mes».

Jugar para el combinado mayor de Uruguay es un momento esperado: «Siempre estoy esperando que llegue el momento de viajar para jugar con la selección, es muy dura la eliminatoria. Sabes que te pones una camiseta muy importante, que estás defendiendo a un país y que hay que clasificar al mundial. Me acuerdo en la copa américa del 2011 cuando la selección salió campeón me fui en bicicleta con el redoblante a la rambla en Fray Bentos a festejar con mis amigos. Siempre admiré a los jugadores y soñaba en algún momento poder ser como ellos y se me dio, es algo increíble. Estando en la selección no querés irte más porque realmente la pasas bien. Fui al estadio cuando el gol de Abreu ante Costa Rica en el repechaje, mi papá era relator y me había conseguido una entrada, estaba en la América atrás del banco de suplentes de Uruguay y me puse como loco agarrado de la baranda. La primera vez que vi en una cancha a Luis Suárez yo jugaba en la Sampdoria, le fui a pedir una foto y el pensó que yo era argentino, hoy conozco al Suárez del día a día en la cancha y afuera».

La actualidad lo tiene feliz en Madrid: «Soy muy rompe bolas en el vestuario, trato de estar siempre alegre y llevarla bien, acá hay un lindo ambiente similar a la selección. Siempre traté de dejar una buena imagen como persona en todos los lugares donde jugué, transmitir los valores que me dieron mis padres y mi gente del barrio. Me gusta mucho la música, el carnaval, ahora me estoy por comprar unos timbales que vi en un negocio a la salida de la práctica, estoy solo en casa y así aprendo en el tiempo libre. Soy muy del punchi punchi, cumbia, plena, reguetón para mantenerme arriba, por ahora ningún vecino se quejó»

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