«Mi sueño era jugar al fútbol y en Nacional»


Nélson Javier Abeijón, más conocido por su apodo de «Abeja», fue jugador profesional surgido en Nacional y que finalizó su carrera en Uruguay con los colores de River Plate, en Europa vistió la camiseta de Racing de Santander, Cagliari, Como y Atalanta. Fue seleccionado uruguayo, campeón de América en 1995, y charló en la mañana de Otra Cabeza en el programa 2 de Punta.

Se crió en un contexto difícil, con dificultades económicas, y con un gran apoyo de su madre: «Perdí a mi papá cuando yo tenía cinco años, imaginate el trabajo de mi madre para mantenerme a mis hermanos y mi, sola con cinco hijos. Fue una infancia feliz pero con muchos problemas económicos, teníamos lo justo y necesario. Cuando cobré mi primer sueldo en Nacional fue una alegría bárbara, sabía que podía ayudar a mamá, imagínate cuando me vendieron a Italia, llorábamos todos. Mi madre me respaldó y acompañó siempre en el fútbol, estando en formativas de Central Español no le quedó otra y me dijo que necesitaba que la ayude y deje para ir a trabajar a un supermercado. En un momento jugando la final en un Torneo del Liceo me vio el Chino Salvá y me invitó a ir para Nacional como aspirante, el dueño del super no me dejaba faltar, mi madre me dijo que fuera por cumplir mí sueño en el club de mis amores sabiendo que podía perder el trabajo, por suerte quedé»

En el bolso fue referente durante años, en su clásica posición de mitad de cancha: «Cuando vino el Chino Recoba a Nacional yo le decía a Gustavo Badell que no le pegara en las prácticas, que había que cuidarlo porque era el único que nos podía salvar. Fabián O’Neill jugó siempre igual, en la cuarta de Nacional, en primera, en Europa o en la selección, se divertía en la cancha. Cada vez que me ponía la camiseta de Nacional lo hacía como cualquier hincha que estaba en la tribuna, yo sentía lo mismo. A Nacional ya llegué volante, en Central Español había comenzado de puntero derecho, no tenía habilidad para ese puesto»,

Jugó en varios equipos de Europa, pero Cagliari es especial: «es el club de la carrera donde más tiempo jugué, fueron ocho años. La gente aún hoy me sigue recordando y transmitiendo mucho amor. Es salado lo que sentía por esa camiseta, es difícil que te pase fuera del país. No se si hay otro equipo en el mundo donde hayan pasado tantos uruguayos. Al principio no jugaba mucho, me costó, fue una de las mejores épocas del fútbol italiano, era casi imposible ganarle a los grandes. Volví diez años después de irme del club a la despedida de un compañero, fue increíble cómo me ovacionaron con el Abe, Abe, creí que estando gordo y más feo no me iban ni a conocer. El reconocimiento de la gente es más fuerte que cualquier otra cosa en el fútbol y en la vida, poder caminar con la frente en alto. Mis hijos que son lo más lindo que tengo en la vida nacieron en Cagliari».

Le tocó vestir la celeste, y es campeón de América en 1995: «Estoy orgulloso de ser uruguayo, de vivir en este país. Somos muy chiquitos y siguen saliendo grandes futbolistas como pasó siempre. Mi sueño era jugar al fútbol y poder jugar en Nacional que yo veía los partidos en la tribuna como hincha, cuando llegó lo de la selección no me lo esperaba ni loco. En 1995 había un grupo de jugadores increíbles, poder compartir ese título de campeón de América con esos monstruos fue una locura. Enzo Francescoli un señor con todas las letras, Martín Dorta uno de los mejores volantes con los cuales jugué. Soy hincha de la selección a morir. En los últimos años se respetó a un entrenador y eso antes no pasaba, casi todos ahora son titulares en equipos importantes a gran nivel, eso en mi época no pasaba con todos».

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