«Pasé dos años y medio mintiendo a mis padres»


Gastón Reyno, más conocido por su apodo de «Tonga», es la referencia uruguaya en materia de peleas. Actualmente radicado en Estados Unidos, no pelea desde el 2019 por la pandemia mundial pero planea hacerlo próximamente, mientras es comentarista de la actividad para Espn. En la mañana del jueves charló en la mañana de Otra Cabeza con el programa 2 de Punta:

El peleador contó como se inició en el deporte, y los años de mentiras a sus padres al pasarse al kick boxing: «Arranqué a los 7 años, me gustaban mucho las Tortugas Ninjas, los Power Rangers y las películas de Van Damme, por eso empecé taekwondo. A los 16 pasé al kick boxing que ya es más fuerte, con patadas, rodilla y golpes duros. Le comenté a mis padres y me dijeron que no, pasé dos años y medio peleando sin que mis padres lo supieran, fue difícil vivir en ese tiempo sabiendo que no estaba diciendo la verdad. Mentí muchas veces todo ese tiempo hasta que un día vio un vecino un afiche de una pelea que se venía ante un argentino en el Club Colón. Les conté y me saqué terrible mochila de arriba aunque me echaron y me fui de casa. Hoy mis padres son mis hinchas número uno, les dolió mucho la mentira».

Charló al respecto del miedo, y la representación en el deporte de Uruguay: «Miedo siento siempre honestamente, no miedo a que me lastimen o que me rompan un hueso, es miedo a defraudar. Al ser un deporte individual no tengo excusa, acá soy yo, y de lo que vos ganás en dinero ganan los entrenadores y sus familias. Siempre tenés esa presión, si ganás cobras el doble y si perdés la pelea ganas la mitad. Me gusta representar bien a Uruguay, yo lo siento así aunque a la gente no le importe como por ejemplo con la selección de fútbol. Acá no me conoce ni el loro en la calle, en Uruguay me piden alguna foto pero lejos de que te vean cómo un ídolo. En la victoria o en la derrota, con plata o sin plata, lo que no se negocia es ser buena gente y tener buenos valores. Mis mejores amigos los conocí gracias a la pelea, no peleo desde fines del 2019».

También intentó como cualquier niño uruguayo con el fútbol, fue un lateral derecho sin grandes condiciones: «Como todo uruguayo quería ser futbolista, me fue mejor pateando cabezas que pelotas, de chico jugaba de lateral derecho, sin subida y sin marca, nunca hice un gol y alguna vez metí un centro. Mi padre ponía el camión y llevaba a todo el equipo, si no jugaba no había transporte. Era titular con la 4, seguro jugaba de arranque y todo el primer tiempo. Barría y saltaba de cabeza cuando sacaban de costado los rivales, eran mis fuertes. Después en el Liceo Sagrado Corazón ya jugábamos clásicos conta el Sagrada Familia, jugué miles de partidos de fútbol 5 y ahora en Miami estoy jugando los sábados con un grupo de uruguayos . Se imaginan que pego mucho pero nada que ver».

Además de ser peleador, hoy está vinculado a los medios de comunicación como comentarista: «Se dio así, habitualmente los comentaristas lo hacen cuando ya se retiran del deporte, la primera vez hace casi tres años me llevaron a una gira por Europa como cuarto comentarista, hablaba poco, después ya tiré algún comentario más técnico. Hoy comento para ESPN Sudamérica y para Univisión en México y Estados Unidos, me quita mucho tiempo pero me encanta. Quieren en un tiempo que haga mi pelea y después comente en la otra la misma noche, me encantaría, el tema es salir al aire con los ojos hechos pelota. Jamás le falté el respeto en un comentario a un peleador porque soy pelador. Le doy para adelante a los latinos ganen o pierdan, no puedo no hacerlo, lo siento así, para nosotros es más todo cuesta arriba que para los gringos».

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