«Si hay que elegir un nuevo DT para la selección me elijo a mi»


La carrera de Mario Saralegui lo llevó por importantes equipos de América tanto en condición de jugador como de entrenador, tras su último pasaje por Peñarol se encuentra a la espera de una nueva oportunidad laboral, mientras desde su Artigas natal charló en la mañana de Otra Cabeza con 2 de Punta:

El ex entrenador de Peñarol se refirió a los clásicos de Copa Sudamericana que se desarrollarán el próximo mes: «Hacía muchos años que no se daba un clásico por copas internacionales. Son dos equipos que están en proceso de formación, es la realidad. Larriera ha tenido más tiempo, el técnico de Nacional con menos, y le ha costado encontrar el equipo también. Son inciertos los resultados. El que pierda va a tener consecuencias importantes. El problema es el de siempre, los dirigentes no aguantan la presión, son gente que no tienen espalda para soportar la presión de los equipos grandes. Entran a jugar un montón de cosas y normalmente de equivocan, ese es un problema que lo sufrimos los entrenadores. Después de los clásicos se verá de que madera están hechos los dirigentes de los dos equipos. Es mucho más significativo para el que pierde, el que gana tiene que seguir compitiendo, el problema lo tiene el que pierde».

Con su habitual especial forma de declarar, se auto nominó como posible próximo entrenador de Uruguay: «La Selección es difícil, si hay que votar un próximo DT para después del Mundial me voto a mi, que querés que te diga. Yo soy frontal y lo digo, es el mejor cargo, nosotros soñamos con la Selección, sabes lo que debe ser esa chance de entrenador de Uruguay como no me va a gustar. Razonando hay mucha gente más preparada que yo con más nombre. Hoy no hay un nombre como antes lo hubo. Personalmente no quiero un técnico extranjero acá, tiene que ser uruguayo. Siempre sueño con eso, son sueños recurrentes, que estoy dirigiendo a la selección o a Peñarol. Hay dos cosas del fútbol que yo amo, una es la selección y otra es Peñarol. En los sueños normalmente ganamos y si vamos perdiendo me despierto, no voy a perder en mi propio sueño».

El torneo clasificatorio al Mundial desarrollado en esta parte del mundo es el más complejo de todos: «La Eliminatoria nuestra es muy difícil, el lugar nuestro siempre fue el quinto o cuarto lugar, tenemos potencias como Brasil y Argentina que van adelante y después cinco o seis te pelean los otros lugares. Somos 3.500.000 personas, competimos contra monstruos que pueden armar cinco selecciones. Son partidos jugados a vida o muerte. El mayor orgullo que sentí en mi vida fue ponerme la camiseta celeste con 17 años, mirar la bandera o escuchar el himno, no te lo puedo explicar. Hay una carga emotiva grande, fuerte. El jugador no puede escapar a saber que está representando a un país, que está todo el mundo mirando. No es Peñarol, Nacional, Barcelona, Emelec o Atlético de Madrid, es tu país. La carga emocional lleva a que todo se empareje. A Uruguay le pasa como a Peñarol, por la historia parece que es imposible pensar que podemos quedar afuera en una eliminatoria».

Sus conocimientos de psicología, y la experiencia de haber estado dentro de la cancha, le permiten hacer un análisis de lo que siente el jugador: «El jugador es una persona como cualquier otra, con las mismas capacidades psicológicas que tenemos todos, con los mismos procesos mentales donde básicamente como todo ser humano el tema es no sufrir, estar equilibrado para que el Yo no sé sienta agredido y no sentir angustia. La madre y el padre de todos los miedos es la muerte, eso está ahí escondido y no lo podemos evitar, después hay pequeñas angustias, esos mecanismos actúan a nivel consciente y a nivel inconsciente. Las experiencias anteriores te van formando una estructura para adaptarse a diferentes realidades como perder o ganar, jugar o no jugar, con mucha más facilidad. Está claro que un jugador de 27, 28 o 30 años no es lo mismo que un pibe que tiene 19».

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