«Somos superhéroes o villanos en un minuto»


Decir Fernando Muslera es sinónimo de arquero de selección mayor, lugar que ocupa hace más de una década, con éxito en eliminatorios y la recordada Copa América del 2011. Nacido en Wanderers, con pasaje por Nacional, Europa lo vio jugar en Lazio de Italia y hace ya muchas temporadas en Galatasaray de Turquía. Desde Estambul el golero celeste charló con 2 de Punta:

Fernando habló de sus inicios, de sus ejemplos, y del vínculo actual con algunos de ellos: «Crecí en el barrio Lavalleja, arranque jugando en el Royal en Avenida Instrucciones, jugaba de 9 hasta los 8 años, un día faltó el arquero estando en el Club Olimpo y supongo por ser alto me mandaron al arco, jugaba medio tiempo de arquero y medio tiempo de delantero. En el Cosmos Corinto me llamaron para ser arquero y fui, me sentía Iker Casillas o Fabián Carini. De chico quería ser como Óscar Córdoba, me escapé del Liceo tres veces para ir a la práctica de Danubio a mirar a Fabián Carini, nunca lo esperé ni nada solo iba, lo miraba y me volvía a casa. Fui en ómnibus con alguna moneda que sobrara del vuelto de algún mandado o en bicicleta con un amigo. Los arqueros somos una raza aparte, tenemos que estar siempre unidos, recuerdo a todos mis compañeros arqueros. No tenemos termino medio, somos superhéroes o villanos en un minuto. Junté el álbum del mundial de 1994 con 8 años y hace poco compartí bastante en el club con Taffarel, increíble, perdí el álbum hace poco, quería que me lo firmara, tengo con el una relación de hermandad. Estando en eventos como un Mundial te acordás del sacrificio para llegar».

Le tocó jugar en juveniles de Uruguay, debutar en Wanderers y pasar por Nacional: «Pasar por las selecciones juveniles fue espectacular, aprendí mucho de entrenadores como Gustavo Ferrín, un gran técnico y una gran persona, nos enseñó mucho adentro y afuera de la cancha. El chifle Barrios me hizo debutar en primera en Colonia ante Plaza, estaban penados los otros arqueros, yo jugaba en tercera. El chifle es un ídolo, una gran persona, fui alcanza pelotas en su despedida. Daniel Carreño me puso y no me sacó más, en mi vida es el entrenador fundamental, me llevó a Nacional y creyó en mi».

Sus años de selección mayor le permiten estar en corazón de los futboleros y en lo más alto de algunos rankings: «Que esté mi apellido en estadísticas o en un récord en la historia de nuestro fútbol con lo que significa el fútbol para nosotros es un orgullo, que mis hijos vean eso el día de mañana será inigualable. El tiempo pasa volando, te pones a pensar lo que hay para atrás y es muchísimo, la mayoría son recuerdos muy lindos. Es un orgullo que muchos niños quieran ser como yo. Mi madre me mandaba siempre fotos cuando veía un niño en la calle con mi camiseta de la selección, en el chat con ella tendré unas 350 fotos de chicos con el buzo que dice Muslera, ella como mamá se sentía orgullosa»

Galatasaray se convirtió en su casa, pero la vuelta al pago se va a dar: «Nunca imaginé estar 10 años en este Club, ahora hice contrato hasta el 2024, acá valoran mi trabajo y a la persona, eso me hace sentir orgulloso. Acá son muy fanáticos, es difícil salir con la familia a comer o ir a un shopping pero no me quejo. No manejo el idioma 100 % pero entiendo bastante. Hay mucha confianza con los dirigentes y el entrenador. Seguro después que no juegue más voy a vivir en Uruguay, eso ya está definido con la familia, lo de que hacer todavía no lo pienso, el tema negocios me tira pero de acá a dos años en una de esas me gusta el tema entrenador, no lo sé. Todavía tengo dudas en ese sentido pero seguro si tengo que voy a vivir en Uruguay, eso no va a cambiar. Mi sueño máximo y que pude cumplir fue comprar la casa a mis viejos, ese fue el lujo más grande que me di en mi vida, era mi sueño de chico».

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