Urreta en 2 de Punta: «Cuando entras al complejo te sentís el mejor del mundo»


Surgido en la cantera de River Plate, identificado con Peñarol donde actualmente juega, el «Rayo» charló con 2 de Punta sobre su vida y presente futbolístico. El veloz volante, «puntero» a la antigua, está en su tercer pasaje por el elenco carbonero. Pasó en Europa por Benfica, Victoria Guimaraes y Pacos Ferreira de Portugal, junto al Deportivo La Coruña de España. Además el fútbol lo llevó a México, con gran éxito tanto en Monterrey como en Pachuca, con este último club logró el Balón de Bronce a nivel individual en el Mundial de Clubes 2017.

El «Rayo» tuvo minutos para charlar sobre sus inicios. «Era bastante inquieto de chico, todo el día con la pelota, tenía rulitos y mi mamá me dejaba el pelo largo. Tenía 4 a 5 amigos en el barrio para jugar, la pelota normalmente era mía porque mi padre era utilero de River Plate y siempre había alguna en casa. Vivíamos en unas viviendas, me pegaban el grito de abajo y arrancábamos. Era todo sano, lloviendo salíamos con más ganas a jugar a la pelota, mi viejo no decía nada pero mi vieja se enojaba porque había que lavar la ropa y los championes nuevos. Mi hija es inquieta como yo, pero lloviendo no la dejo salir a ningún lado».

Pudo debutar muy temprano en primera división, pero finalmente lo hizo de la mano de Juan Ramón Carrasco: «Cuando tenía 14 años Bengoechea me quería hacer debutar en River Plate, la directiva le dijo que era muy chico y no era el momento. Dos años después me hizo debutar Carrasco, un día Darwin Rodríguez le dijo que había un flaquito medio morochito que jugaba bien y me mechaba con tercera, fuimos campeones en esa categoría y al siguiente torneo hice la pretemporada en primera. Con Juan no sabes hasta último momento si jugás, me hizo debutar en Belvedere ante Liverpool como titular y metí un gol, fue hermoso. El equipo tenía mucha técnica, para mí fue el mejor River Plate de la historia, Carrasco es un padre dentro del fútbol».

En la actualidad es referente de Peñarol, pese a ser de pocas palabras: «Trato de llevarme bien con todos los compañeros, no soy de hablar pero cuando lo hago es con el corazón y con la mayor humildad. Siempre estoy aprendiendo de los grandes y también de los más jóvenes. Cuando uno está en Peñarol con 20 años no se da cuenta, cuando la final de la Libertadores tenía 2, pensé que me iba va a volver a pasar y por ahora no pasó. En el fútbol hay que madurar rápido para afrontar algunas cosas. Una de mis mejores fotos es como mascota de River Plate con Diego Aguirre que jugaba y mi padre que era el utilero, el entrenador creo era Morena. Todavía no tengo pensando que hacer luego del fútbol».

La selección de Uruguay ha sido parte de su vida desde muy chico: «Cuando fui a la selección sub 15 de Uruguay estaba Fossati como técnico de la mayor, ya cuando fui a la sub 17 estaba Tabarez, por suerte estuve en todas las categorías juveniles, incluso los juegos Olímpicos sub 23. Cuando entras al complejo te sentís que sos el mejor del mundo, ahí están los mejores y así será siempre. Te sentís un privilegiado de estar ahí, ojalá la gente pueda volver a las tribunas por ejemplo para respaldar en el estadio a Uruguay, es difícil clasificar a un mundial. El trabajo que se hace es muy bueno».

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